Llueve menos pero de forma más intensa

Inundaciones provocadas por lluvias intensas

Hace unos días terminó un nuevo año hidrológico y lo hizo con menos lluvias que el año pasado. Seguimos instalados en un episodio de sequía meteorológica según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Esa escasez se nota en las reservas hídricas, que están al 40,3% de su capacidad total. Un dato que señala que tenemos menos de la mitad de agua embalsada que la que podemos almacenar, pero si la comparamos con el mismo período del año pasado la cifra es peor ya que la reserva hídrica estaba al 47,3% de su capacidad.

Quizá la alta demanda de los regantes en algunas cuencas, la falta de regulación para almacenar las lluvias o el tipo de cultivos a producir deberían repensarse en algunas latitudes para evitar daños y mejorar las producciones. Parece claro que cada vez se prolongan más las sequías, las DANAS, sin ser largas, son más numerosas y cada vez entran menos frentes desde la vertiente atlántica. Factores que los geógrafos, hombres y mujeres del tiempo, pueden predecir con mayor precisión y que los regantes y productores deben dejar aconsejarse por los expertos para no verse expuestos a un déficit hídrico o a daños irreparables en sus explotaciones que terminan con el abandono de una tarea, la agraria, que debe seguir existiendo para vertebrar el territorio nacional y alimentar a la población.

A continuación os dejo el artículo más extenso que se ha publicado en la página web de Corteva. Para su elaboración he podido hablar con la Federación de Regantes FENACORE, con un geógrafo que me ha dado algunas pistas sobre por qué suceden estos episodios. Espero que os guste.

Poner la lavadora, planchar y regar a su hora

Hoy entra en vigor la nueva tarifa de la luz. Y es un 44% más cara que el año pasado. Lo cierto es que para saber cómo ahorrar con el precio de la luz en casa es bastante complejo. Y eso que desde las eléctricas, organizaciones de consumidores y ahora, el Gobierno de España, nos dicen lo qué debemos hacer. No se si para ahorrar de verdad o en un intento más de coartar nuestra libertad y de que sean ellos los que nos dicten todo lo que debemos ir haciendo, incluso la hora de planchar o poner la lavadora.

Se ha escrito, y seguirán haciéndolo durante muchos días, sobre el impacto que tiene esta subida de la luz en muchos aspectos, desde el doméstico hasta el turístico, pasando por las empresas o la economía. Pero me gustaría centrarme en el colectivo de regantes. Agricultores que, muchas veces pasan desapercibidos, pero que las nuevas tarifas de la electricidad también les va a suponer un gasto importante.

El binomio agua energía es irremplazable. Ambos son recursos limitados y es imprescindible saber producirlos y usarlos de la forma más eficaz. Tan solo un dato, desde 2007 el coste fijo de la energía ha subido casi un 120%. Eso hace que los regantes tengan que asesorarse para buscar los contratos más beneficiosos del mercado energético porque, a nadie se le escapa, que la energía es el factor más limitante en los nuevos regadíos.

El tema fue objeto de debate y discusión en una de las tertulias de Agrícola Café que habitualmente organiza el Grupo Editorial Agrícola para poner sobre la mesa toda la información del sector. En ella participaron Andrés del Campo, presidente de FENACORE, Alejandro Serrano, gerente de Bombeatec y José María Yusta profesor de la Universidad de Zaragoza. Los tres compartieron su visión sobre lo que supondrá para las comunidades de regantes las nuevas tarifas. También avanzaron algunas alternativas a la que tendrán que sumarse para buscar las soluciones más ventajosas. 

Individualizar cada caso y ajustar las horas de programación 

Uno de los cambios más directos que afectará a todas las instalaciones de riego de bombeo es que van a pasar a ser de seis períodos tarifarios. “Esto indica que habrá menos horas baratas y más horas de precios intermedios” según explicó el profesor Yusta. La nueva normativa también obligará a buscar asesoramiento ante la multitud de opciones, por eso “habrá que estudiar individualmente cada instalación porque las consecuencias de la nueva tarifa serán diferentes en cada caso”, concluyó el el profesor. Se van a modificar todas las potencias contratadas y eso “podría triplicar” el coste de esas potencias contratadas en muchos casos. Argumentaba sus palabras con tres ejemplos en los que, dependiendo de la instalación y las horas de trabajo, el incremento del precio en la tarifa energética puede oscilar entre un 10 y un 30% más que hasta ahora. 

El titular de la Universidad de Zaragoza compartía con los regantes que el nuevo escenario es un “destrozo” para los agricultores y que están obligados a buscar alternativas. Los regantes no están contentos con el nuevo cambio y plantearon varias propuestas al gobierno para hacer rentables sus comunidades aunque, por el momento, sin mucho éxito. Desde FENACORE, su presidente Andrés del Campo, señalaba algunas de ellas: 

1.- Adaptar la norma para permitir una modificación de la potencia contratada 

2.- Energía para autoconsumo 

3.- Facturar por la potencia real registrada 

4.- Reducir el IVA 

Del Campo consideraba necesario poder modificar la potencia contratada, al menos dos veces al año. De esta forma, “se puede distinguir entre la época de riego y la de no riego con tarifas diferentes». Esa propuesta está recogida en la enmienda aprobada en los Presupuestos Generales del Estado de 2021 pero no se ha desarrollado. Por ese motivo se muestra pesimista sobre la posibilidad de que sea contemplada finalmente en la normativa. Desde la Federación Nacional de Regantes apuestan también por un mayor autoconsumo de las comunidades de regantes para no depender de las compañías eléctricas y para facturar por la potencia real registrada. Es decir “pagar por un consumo real. “No queremos una subvención sino pagar por lo que se consume realmente, eso justificaría el consumo de energía”.  

Otra de sus propuestas pasa por reducir el IVA. Una medida que ya se realiza en Italia y en otros países europeos con un impuesto especial lo que supone una “bonificación directa para el regante”. La crítica de los regantes al cambio normativo la justifica en el trabajo que han hecho durante los últimos años modernizando sus instalaciones “el 75% de nuestro regadío está modernizado y ahora el premio es cambiar la tarifa. Se han olvidado de que falta más de un millón de hectáreas por modernizar” aseguraba Del Campo.  

Alternativas: regulación y renovables 

Una solución podría estar en el cambio de compañía. Actualmente hay más de 300 comercializadoras de energía prestando servicios en nuestro país y, como sucede con las compañías telefónicas o aseguradoras, quizá es momento de buscar el producto más adecuado. Existen diferentes formatos de ofertas y se trata de encontrar y acertar con las oportunidades que ofrece el mercado libre.  

Otra opción son las energías renovables, cada vez con mayor peso, en el mercado energético mundial y español. Desde Bombeatec, empresa de bombeo de alta potencia con energía solar, su gerente Alejandro Serrano, aseguraba que los regantes son el segundo mayor consumidor de energía en España solo por detrás de ADIF. Y planteaba adaptar las instalaciones a las energías renovables como la fotovoltaica o la eólica como soluciones. Esa alternativa para evitar el aumento del peaje podría ser el bombeo con fotovoltaica que permite una “visibilidad de costes y te hace inmune a los cambios tarifarios” según Alejandro Serrano.  

Desde Fenacore recuerdan que el 60% de los costes totales del precio de la energía dependen del gobierno y que también son o deberían ser parte implicada en la solución. Señalan que las balsas de agua y las obras de regulación en los ríos pueden servir para acumular energía. “Las balsas permiten bombear energía barata y utilizar el agua en las horas más caras para regar”, dice Del Campo.  Con las obras de regulación “hemos logrado que no haya sequía hidráulica porque aseguramos el abastecimiento de agua y el regadío” explican desde la federación de regantes.  

Conclusiones 

Con sus explicaciones los expertos consideran que el precio medio de la luz seguirá subiendo en el corto y el medio plazo. Y también lo hará la alta volatilidad de los precios a la que estamos asistiendo desde hace unos meses. “Hemos visto como el precio se disparó en enero por la tormenta Filomena, bajó mucho en febrero y ahora ha vuelto a subir por los precios del petróleo y el gas”, señala Yusta. Es por eso, que “hay que contar con las fluctuaciones del mercado a la hora de contratar”. Y en eso tienen que estar muy bien asesorados los regantes.  

Las energías renovables han abierto un mercado imparable y pueden ayudar a democratizar los precios de la energía. Esto puede favorecer a los consumidores más cualificados que no resentirán el incremento de las tarifas. Por su parte, aquellos menos cualificados o mal asesorados es posible que sufran más la subida de las tarifas, asegura Serrano. 

Mientras, los regantes siguen asistiendo a un mercado que les pone la productividad y rentabilidad de sus negocios cada vez más complicadas. Además de preocuparse por atender su actividad, deben asesorarse, con el gasto que conlleva, para asegurarse un suministro rentable que cada vez más está limitado por las tarifas de la energía y por el incremento de las mismas. 

Año de nieves….. hay que estar preparado

Año de nieves…. Siguiendo el refrán debería ser que nos espera un año de grandes bondades. «Año de nieves, año de bienes». Ojalá sea así pero las esperanzas que teníamos puestas en el 2021 para poner fin el 2020 por el momento no se están cumpliendo. A las nuevas olas de la pandemia del coronavirus se ha sumado «la nevada del siglo» como han titulado ya en algunos medios nacionales.

Lo cierto es que ha caído, ha nevado y ha ocasionado, como siempre, muchos problemas a la movilidad. Filomena ha dejado buenos espesores de nieve en pueblos, carreteras y ciudades. Y lo cierto es que tal y como lo ha hecho en Madrid parece una novedad. O al menos, así nos lo han hecho saber los informativos de todas las televisiones nacionales. Hay veces que parece que sólo ha nevado en Madrid. Lo cierto es que lo ha hecho, con fuerza, y con muchos problemas. Ha habido sanitarios que han tenido que doblar turnos porque sus compañeros no han llegado al relevo, hasta el principal aeropuerto del país ha tenido que cerrar y también se han visto afectadas las comunicaciones por ferrocarril.

Pero a nadie se le escapa que la nieve cae todos los inviernos. Lo hace todos los años, con más o menos fuerza, con más o menos espesores y siempre conlleva dificultades para quienes no están preparados. La nieve no ha pillado «en la parra» a los vecinos del medio rural de Castilla, Aragón o Valencia. Ellos saben bien lo que sucede todos los inviernos. Siempre nieva y hace frío. Ellos están cansados de no poder salir de casa porque por su pueblo no pasa la quitanieves. Si se quedan dos o tres días incomunicados no pasa nada porque tienen reservas para días, la leñera a tope y aire puro. No les importa coger la pala, el tractor o cualquier apero que sirva para abrir paso a sus vecinos y poder llegar a la panadería o al multiservicio.

Madrid ha puesto el grito en el cielo y parece que se ha escuchado en media España. Los escolares, además de la nieve, se han encontrado con dos días más de fiesta en varias comunidades. Parece entonces que a muchos, la mayoría, Filomena les ha pillado con el pie cambiado. Por eso al año que acabamos de estrenar aún le quedan muchos días por delante. Así que lo que conviene, como siempre, es estar preparados.

Adaptarse

Mundoagropecuario.com

Es momento de adaptarse. De saber y de hacerlo. Y de eso va éste capazo. El ser humano lo ha hecho desde siempre, desde su existencia, ahí queda Darwin y su teoría de la Evolución. Eso no fue más que uno de los cambios más relevantes que han quedado para el estudio de la Historia. La evolución biológica por la selección natural. Ojo, no estoy diciendo que la propagación del Covid 19 sea lo mismo. Sino un ejemplo del cambio que está sometiendo a la sociedad global.

Y como en todo cambio, hay que saber adaptarse para salir vencedor. Y ahí están los miles de sanitarios luchando fuera de sus servicios, de sus horas laborales, los empresarios buscando otras producciones y los autónomos ojeando rendijas por las que cuadrar sus cuentas. Todos, la mayoría, y quienes no han perdido su trabajo en este mes largo, estamos obligados a cambiar nuestras costumbres, nuestros horarios, nuestros espacios de trabajo y buena parte de lo que nos rodea.

Ya conocéis mi afición y debilidad por los hombres y mujeres del campo, por el medio rural. Ellos no están aislados en esta situación inesperada. Es más, se han convertido en un sector más esencial de lo que ya lo era. Siguen yendo a sus empresas, a sus cooperativas, a alimentar a sus animales, a podar y a echarle diésel al tractor para seguir con sus faenas. Y ellos también han tenido que adaptarse a esta nueva realidad.

Tienen que hacer su trabajo habitual con menos medios humanos para no agotar sus exiguas rentas. Continúan con sus papeleos habituales en sus momentos de no descanso cuando terminan su jornada. Y por si fuera poco se han convertido en garantes de la limpieza y desinfección de sus pueblos. Un favor que nadie les ha pedido y que lo hacen por sus familias, por sus vecinos y por su amor al medio en el que viven.

Otras tareas

En estos días ayudan donde las administraciones no llegan. Hemos visto como diluyen la lejía en sus cisternas y adaptan sus herramientas de trabajo en favor de los demás. Una situación que no es nueva para ellos. Hace unos meses en lugar de cisternas lo que llevaban en su tractor eran los aperos para abrir paso tras las nevadas en las carreteras. Están en constante trabajo, dentro y fuera de sus quehaceres.

Los productores de alimentos, los garantes del medio rural, esos que vertebran el territorio están en constante cambio. Ayudan a los gestores públicos que muchas veces no han sido capaces de planificar para evitar estas situaciones. Su adaptación es también la nuestra. Gracias a ellos seguimos teniendo comida en las tiendas y podemos alimentarnos sin apenas problemas.

Comunicación de guerra

Y quiero terminar estas líneas con un breve comentario sobre la comunicación en estos momentos. Para muchos parece que estamos en tiempos de guerra, pero tan sólo es una batalla en la que está en juego la salud. Y como hablamos de salud todo es más delicado. Por eso se debe atinar y cuidar bien un lenguaje cada vez más banalizado y abandonado en favor de las prisas.

De eso se encargan los gabinetes de comunicación y los medios. Muchos los confunden tanto que parecen lo mismo ya que comparten mensajes. Los unos lanzan el suyo, su mensaje, y los otros recogen el mismo sin analizar, desmenuzar y explicar a la opinión pública. Y lo hacen por varios motivos, por prisas, por una baja preparación de sus profesionales o simplemente por comodidad de sus jefes que no quieren recibir llamadas incómodas después de leer las noticias con un enfoque que no les ha gustado.

Si esa es la actuación diaria imaginen lo que ocurre en estos tiempos en los que no hay tiempo para explicar lo que dicen unos y otros. Ya no hablo de redes sociales ni de bulos que merece otro capítulo aparte. Las comparecencias se suceden con informaciones distintas y apenas hay tiempo para contrastar y dar veracidad a todo lo que se cuenta. Por eso, los comunicadores y periodistas debemos abandonar a los tertulianos y opinadores y adaptarnos de nuevo. Para ayudarnos en esta tarea me gustaría terminar con la reflexión de una compañera que el otro día me dejó este mensaje: «si una persona dice que llueve y otra dice que no, tú trabajo como periodista no es darles voz a ambas. Es abrir la ventana y ver si está lloviendo».

¿Quién te dará de comer mañana?

movilizacion portada

¿Quién te dará de comer mañana? Parece una pregunta de fácil respuesta pero si se piensa no lo es. Bajo ese lema se han concentrado estos días miles de agricultores y ganaderos en todo el país. Y lo hacen para llamar la atención de la sociedad, a veces impasiva, a veces pasota, sobre los problemas «ajenos» de un sector que tienen mayor relevancia de la que piensan.

Agricultores y ganaderos son los productores de alimentos. Esos que compramos en las tiendas y también en los lineales del super. Son quienes cuidan el medio rural, tan de moda ahora, que ha pasado desapercibido varios decenios y que perdió la batalla en favor de la ciudad. Son los que se suben al tractor a temperaturas bajo cero y también a 40 grados. Son los que cuidan sus rebaños haga frío, viento, nieve, lluvia o sol. Son los que no guardan fiesta para ir a labrar, podar, cosechar o alimentar sus animales.

De ellos nadie se acuerda o muy pocos. Eso sí, cuando salen a la calle a protestar, a defender lo que es justo, su trabajo, el sustento de sus familias muchos ponen el grito en el cielo. Estos días lo han hecho juntos, incluso acompañados de representanes políticos que sólo buscan una foto y colgarse una medalla. También de ayuntamientos que ven peligrar sus municipios cuando se abandona una nueva explotación. Las organizaciones agrarias han dejado a un lado sus intereses particulares por el bien común. Lo llaman Unidad de Acción. Y por eso, armados con cencerros, pitos, pancartas y mucha rabia han salido, no a cortar carreteras ni a enfrentarse con nadie, sino a defender su modo de vida.

Un modo de vida que parece abocado al final, a la extinción, a la desaparición de un modelo de trabajo familiar que invierte tiempo y mucho dinero en una tarea, la de producir alimentos para todos. Y lo hacen formados, cada vez más profesionales y con una seguridad y sanidad en sus producciones que también pasa desapercibida cuando nos sentamos en la mesa.

Pero ¿por qué protestan los agricultores y ganaderos?

  1. Están hartos
  2. Los precios bajos no cubren costes de producción
  3. Están asfixiados por el papeleo
  4. Los presupuestos y políticas administrativas no dan resultado

Por su hartazgo generalizado, por unos precios que no cubren sus costes de producción, por la asfixia burocrática que les lleva más tiempo haciendo papeles que trabajando en sus campos y granjas, por las políticas de la Administración que confía todo a una PAC que no termina de negociarse y cuyo resultado parece alejado del agricultor profesional. Ese modelo de trabajador que sí es sostenible y que están ordeñando hasta el límite.

Un hastag #Allímite que han utilizado para dar visibilidad a sus protestas en las redes sociales. Y un límite que quizá puede terminar con la vaca y entonces….. será tarde y no habrá leche que ordeñar. Entonces sí, entenderemos que era a ellos a los que había que cuidar para poder comer.

Hasta el otro lado del mundo

frutas torreEste capazo está dedicado a las frutas y hortalizas. Hace poco tuve la oportunidad de acercame hasta Ifema en Madrid para asistir a una de las ferias más importantes del sector en todo el mundo. Hablo de Fruit Attraction. Un evento que ha cumplido su úndecima edición y que cada año es más internacional. Además de las empresas más conocidas sí me llamó la atención la presencia de empresas argentinas, brasileñas, colombianas o de Perú.

Es cierto que había pocas novedades y que esta feria, como la mayoría, sirve para hacer contactos y consolidar las relaciones entre proveedores y clientes, importadores y exportadores. Y también para darse a conocer a la gran distribución. Así sus cifras y con datos oficiales de la Feria hubo 1.800 empresas expositoras directas, más de 90.000 profesionales y casi 130 países exponiendo en Ifema.

Brexit y sostenibilidad

Además de los pabellones de la feria, casi todos en uso y llenos, la feria sirvió para organizar jornadas y charlas interesantes sobre el brexit, los aranceles y la sostenibilidad. Lo que demuestra la alta preocupación en el sector sobre cuál puede ser el impacto de la salida de Reino Unido fuera de la Unión Europea.

Otra palabra muy escuchada por los pasillos de la feria era la de sostenibilidad. Término que podía leerse en el 70-80% de los stands. Y también en sus logos. Los ODS han llegado para quedarse, no puede ser de otra manera, y las empresas, convencidas o por obligación, se han subido a ese barco que acaba de zarpar

Finalizo esta nota dejando, si queréis leer, el artículo sobre las exportaciones a Singapur de las frutas y hortalizas españolas que está publicado en la web de la feria y que, cómo ya ha terminado, podéis leer Aquí.

El pan de mi abuelo era pan común

pan , horno

Harina, agua, sal, levadura…. y los ingredientes que se quieran añadir. Mezclar harinas de cereales diferentes, naranja, chocolate, sustituir el agua por la cerveza o la sidra. Y así cualquier combinación es válida. Es la elaboración del pan. Al menos así lo aprendí yo durante los años en los que conviví con mi abuelo mientras trabajaba en su panadería. La de toda la familia. Luego debe reposar y cocerse a fuego lento. Hablo del pan bueno, el que hacía mi abuelo en su horno de leña. Ese que siempre desprendía calor y olor y que se hacía notar en todo el barrio. Y de eso va este capazo.

Ese es el pan que como, ahora me he enterado que se llama pan común. Yo siempre pido una barra pero cada vez es más difícil acertar en la panadería. «Quieres de cereales, de espelta, de trigo, chapata, baguette….» dicen en el despacho. Cada uno elige y todos presumen de comer buen pan. A mí no me engañan, o eso pienso, pero cuando cambio y voy a una de esas cadenas de pan refrigerado siempre sobra en casa. Por algo será. Me pasa igual pero al revés cuando voy a la panadería. Compró pan común, del bueno y siempre me falta.

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PEQUEÑOS PERO NO INVISIBLES

Bodegas presentación Alacena VinosEste capazo va de vinos y de promoción. De todo es conocidos que ser pequeño es un problema para muchas cosas. Pero lo es más cuando tienes que competir con otros más grandes. Ellos tienen más facilidades para darse a conocer, para ser visibles, y, en el caso de las bodegas, para comercializar sus productos. Pero el vino es un sector muy particular. Y eso lo saben los pequeños emprendedores. Hacen buen vino, han sabido conjugar la elaboración artesanal de sus antepasados con el rigor, la formación y la tecnología para obtener resultados satisfactorios.

Y es el caso de nueve bodegas aragonesas. Se han juntado en una acción comercial para darse a conocer, ser visibles, «entrar» en el canal HORECA y vender sus vinos. Lo van a hacer de la mano de ALACENA vinos. Han apostado por ellos y juntos quieren enseñar a los consumidores que en los pequeños pueblos de Aragón se hace buen vino.

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¿A qué sabe un territorio?

PRODUCTO SABOR A MÁLAGA (3)

Llamamos territorio a ese espacio en el que vivimos, en el que se producen y suceden cosas. La RAE lo define como «la porción de la superficie terrestre que corresponde a una nación, región, estado….» Y este capazo va de eso. De territorio, de su sabor. De cómo conocemos o idealizamos un lugar en nuestra mente a través de la comida y la gastronomía. Luego, claro está, hay que ir hasta allí y comprobar si estamos o no en lo cierto. Yo al menos iré a los dos lugares de los que os hablo aquí.

Todos tenemos ese recuerdo de llegar a la playa y oler el mar, subir a la montaña y respirar aire fresco y nuevo que te rejuvence. Un territorio huele y sabe a lo que es. Lo digo porque estos días he asistido a dos presentaciones muy distintas de dos territorios diferentes y tan lejanos en la geografía nacional como son Málaga y Aragón.

Si nos preguntamos a ¿qué sabe Málaga? Cuál sería la respuesta. A boquerón, a espeto, a mar. ¿Y Aragón a qué nos sabe? A ternasco, a vino, jamón, a chocolate… Productos reconocidos dentro y fuera de sus territorios que componen la gastronomía y los alimentos de cada zona.

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Las cosas por su nombre

 

cereal largo

El capazo de hoy va de lenguaje. Eso que aprendimos en su día en el colegio y que, sin recordar cómo, todos empleamos a diario para comunicarnos. Es decir, todas aquellas palabras que utilizamos en una conversación y de cómo las usamos. Y también desde otro punto de vista, el de cómo nos percibe la otra persona en función de nuestra forma de expresarnos.

He decidido escribir sobre esta cuestión tras una conversación en las redes sociales con una persona que no conozco. Es lo que tiene el pajarito de twitter en este caso. Cruzamos varios comentarios sobre si era correcto o no el uso de una palabra. Ese término era «lote» para definir un grupo de animales en función de su peso, características o destino tras pasar por la granja.

Polémicas aparte, todos somos conscientes de que los sectores, gremios o profesiones tienen su propia jerga para comunicarse entre ellos. Utilizar palabras técnicas o comunes en un foro profesional es lo habitual para hacerse entender. El problema llega cuando el escuchante no pertenece a ese foro y es posible que pueda malinterpretar el mensaje que se quiere transmitir.

Vamos a ejemplos concretos. Todos ellos están relacionados con la ganadería por seguir el término «lote» que es el que nos ha llevado a este capazo. Según el diccionario de la Lengua Española de la RAE, es «la parte procedente de la división de algo que debe ser distribuido entre varias personas». También es «un conjunto de objetos similares entre sí que se agrupan con un fin determinado» y «en las exposiciones y ferias de ganado es un grupo muy reducido de animales que tienen caracteres comunes».

En este caso, mi amigo tuitero tiene razón y se puede emplear perfectamente «el lote» cuando hablamos de un grupo de animales. Y es como se ha hecho toda la vida por pastores, ganaderos o veterinarios. Sin embargo, es lo que le dije yo en el hilo, tenemos que preocuparnos por no cosificar a los animales. Cuando usamos la palabra lote con este significado puede haber personas que piensen que los ganaderos consideran a sus animales como objetos. Y no lo es, nadie como ellos para tratarlos como se merecen, en las mejores condiciones y con el mejor bienestar posible ya que es su sustento diario. Por eso desde aquí, y sin ser Doctor en Ligüística ni en Filología, recomiendo el uso de «grupo» o «animales» a la hora de hablar sobre un conjunto y evitar el término «lote».

De forma similar ocurre con otros términos como «partida» o «explotación». Cuando uno oye eso puede entender su connotación negativa. Una explotación es «la acción de explotar» según el Diccionario. En este caso, mi recomendación es más simple y entendible por todos siendo la palabra «granja» la que mejor define la instalación en la que se crían y cuidan los animales.

En ese hilo abierto de twitter también aportó mi buen amigo y colega @afparron muy preocupado por este tema del lenguaje entendible, y sostenible como él lo llama, en favor de la salud y el bienestar animal.

Por eso, hay que tener en cuenta que las palabras que empleamos para comunicarnos tienen que ser las correctas. Debemos elegir aquellas que no lleven a confusión y que sean entendibles por todos, sean del sector que sean. Y más cuando estamos en un foro abierto no sólo a profesionales. Muchas veces, yo diría casi siempre, hay que llamar a las cosas por su nombre que para eso tenemos un lenguaje amplio y rico.