Sembrar para el 2020

siembra Si en la última entrada del blog hablaba del glifosato. Ahora, tras echarlo en los campos de barbecho, es momento de sembrar. Y es lo que se está haciendo desde hace unas semanas en Bruselas con la nueva negociación de la PAC, Política Agrícola Común. Lo que hay sobre la mesa es el futuro de miles de puestos de trabajo, de explotaciones, de productores de alimentos cuya renta, cerca de un tercio en el caso de Aragón, depende en buena parte de las ayudas comunitarias que Europa decida destinar a partir del año 2020.

Para ello el comisario europeo, Phil Hogan, ha comenzado la ronda de contactos con los ministros de los 28.  Lo que parece claro es que habrá un recorte presupuestario importante debido al Brexit. Se habla de 3.600 millones de euros menos. Que la UE debe atender a otras políticas como la inmigración y que el dinero destinado hasta ahora a las ayudas agrícolas va a descender.

LOS PILARES DE LA PAC

De nuevo se vuelve a hablar de dos pilares en los que primen los resultados de las explotaciones y no los objetivos previstos. En el primero estarán de nuevo los pagos directos a las explotaciones. Aquí se quiere poner límites de entre 60.000 y 100.000 euros por explotación. Mientras que en el segundo estará de nuevo el Desarrollo Rural. Otra vez, los 28 apuestan por una simplificación en los trámites, algo que los agricultores agradecerían, pero que, en la práctica, supone más de un quebradero de cabeza. Otra propuesta que llega de los países de la UE es la posibilidad de cofinanciar las ayudas. Eso podría poner en riesgo las ayudas de las economías debilitadas de la zona euro. Es el caso de la española frente a otras más sólidas dentro del viejo continente y, por tanto, una “competencia desleal” en el sector.

 

siembra agua

Y mientras esperamos el agua de la lluvia para que los cereales recién sembrados empiecen a nacer. La mirada de los agricultores va a seguir dirigiéndose a Bruselas. De lo que se debata y decida allí en la primavera del 2018 va a depender el futuro del campo español. Cabe recordar que los agricultores y ganaderos no viven de estas ayudas, sino que son pagos para compensar la renta de sus explotaciones. Rentas que, en muchos casos, no superan los 30 mil euros anuales. Así que sólo falta hacer un cálculo sencillo. Si la PAC supone el tercio de su renta el resultado es lo que, al final del año, cobran quienes trabajan a diario para producir alimentos en el primer mundo.

 

 

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