Noviazgo de primavera

almendro

Aunque no lo parezca por las temperaturas, el frío, el viento, la lluvia o la nieve. Es cierto que estamos ya en primavera. Desde hace días los almendros han despertado y empiezan a mostrar su color más bonito. Las flores de los ciruelos y albaricoqueros también se abren sobre las ramas. Las yemas de los cerezos están a punto de estallar para seguir coloreando una de las estaciones del año más esperadas.

Basta abrir los ojos y tener suerte con el tiempo para descubrir los colores y olores que deja cada año la primavera. El monte empieza a despertar,  los romeros y tomillos florecen y dan esplendor en esas zonas en las que se ha acumulado agua durante el invierno. Y lo que me alegra empezar a ver las abejas revoloteando cerca de las flores y frutales.

He de decir que pocas veces había tenido la oportunidad de conocer de cerca estos insectos pero me han dejado enamorado como un noviazgo de primavera. He visitado unas cuantas colmenas cerca de la Sierra de Guara, en la provincia de Huesca. Veinte mil animalitos han sobrevolado muy cerca de mí, y he de confesar que en un primer momento me ha dado bastante respeto. Equipado con un mono, guantes, botas y una careta. Armado con un botafumeiro para ahumarlas y atontarlas. He superado ese miedo inicial y mi cuerpo ha segregado esa adrenalina que me ha llevado a acercarme mucho más a la colmena y perder ese miedo.

He visto muy, muy de cerca a la abeja reina. Esa que es la jefa de la colmena, con la que nadie se atreve. La que se encarga de poner huevos en las celdas del panel y de decidir si cría una nueva obrera o un zángano. He visto cómo por la piquera había varias abejas esperando la llegada de la viajera que traía el polen de las flores. Cómo vigilaban cada vez que una racha de viento ponía en peligro la llegada a la meta de una abeja trabajadora cuyo único trabajo es conseguir alimento para el resto de sus compañeras.

abejas

Trabajan el polen y producen miel. Un alimento, rico, dulce y viscoso. Ayuda a la digestión por su aporte de enzimas y es un complemento perfecto para hacer deporte o simplemente pasear para contemplar la primavera. Cada vez quedan menos abejas, y menos colmenas. A veces las roban porque el mercado está como está pero. Hace unos años apereció en el mercado la famosa miel de China. Esa que sabe a cualquier cosa menos a la miel mediterránea mundialmente aceptada y consumida.

Por haber conocido más de cerca su trabajo, porque me ha gustado, porque ha empezado la primavera yo me quedo con nuestra miel y nuestros apicultores. Formados como nadie y trabajadores incansables porque, ahora, durante la estación primaveral les va a tocar trabajar de lo lindo. Por todo esto he vuelto a enamorarme. Y encima de la forma más dulce, con la miel.

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