Una granja de la leche

VACAS COMER

Asistimos a diario a debates, con más o menos argumentos, sobre la conveniencia o no de instalaciones de grandes magnitudes denominadas macro granjas. En las próximas líneas os voy a contar mi experiencia en la segunda explotación láctea más grande del país. Ubicada en el municipio oscense de Tamarite de Litera, Granja San José, trabaja con 5.500 vacas frisonas, de las cuales cerca de la mitad son de recría. Es decir, no tienen todavía los 24 meses y, por tanto, se alimentan de agua, leche y pienso. Son la cantera de esta granja que paso a explicar.

Empiezo por su alimentación. Todos sus forrajes proceden de los propios campos. Allí los cultivan y producen con maquinaria de última generación. Alrededor de la granja diponen de 2.700 hectáreas de zonas de cultivo. La alfalfa se corta hasta ocho veces al año. El resto es maíz, criticale o cebada. En total se recogen más de 60 millones de kilos de forraje cada año. Parece mucho pero es que cada animal come 50 kilos al día. El menú de cada vaca tiene un coste de 6 euros diarios. La fórmula ha sido compensada por un nutrólogo toledano en exclusiva para la granja que ha conseguido una alimentación “unifit” para lograr una leche de gran calidad. Se busca mucha proteína y poca fibra. Eso ayuda a conseguir forrajes más ligeros y redunda en la mejora de la calidad de la leche que producen las vacas. 

Otra singularidad de esta explotación es la zona de estar. Cada vaca tiene su cama recién hecha cada día. Son camas de arena, ubicadas cerca del agua, con duchas y ventiladores si la temperatura pasa de 23 grados. Animales mimados para que descansen entre 9 y 11 horas cada día y sin que otra vaca ocupe la cama que no es suya. Es por tanto, descanso perfecto para lograr confortabilidad y producción final.

Inversión en ordeño y bienestarROTONDA VACAS

La zona de ordeño es sencillamente espectacular. Los animales entran caminando a una gran rotonda. Al ser circular se miran unos a otros y se relajan, nos cuenta Marcos Martínez, responsable de ordeño. También dice que “hay días que hasta les ponemos música para que la relajación sea total”. Allí permanecen entre 3 y 5 minutos. Tiempo suficiente para extraer la leche con los ordeñadores automáticos. Aún así, hay tres personas limpiando y estimulando a los animales para conseguir una mayor producción.

Nada más conseguir los primeros litros de leche, la temperetura de la misma baja de los 36 hasta los 3 grados para ser conservada en óptimas condiciones. Cada una de ellas produce una media de 45 litros por día. Parece mucho cuando se compara con el consumo medio español que es de 72 litros al año, según datos de INLAC, organización interporfesional láctea de nuestro país.

Un equipo de cuatro veterinarios controla todo el sistema sanitario. “Cada animal tiene un podómetro en las patas para saber lo que anda, la cantidad de leche que produce, y la calidad de la misma. Si vemos datos anómalos se apartan automáticamente para hacerles una revisión”, cuenta el veterinario Sergi Ganau. Junto a la farmacia de la granja tienen el semen de seis sementales que son los que mejoran genéticamente los animales de la explotación “según lo que vamos buscando”, concluye.

En esta explotación familiar trabajan 54 personas durante las 24 horas del día. Es capital humano al sevicio del bienestar animal. Así nos lo dice su director técnico, José María Pont. Él pertenece a la tercera generación que trabaja en unos campos que su abuelo compró hace ya más de medio siglo. Dice que los cultivos han mejorado gracias al estiércol de las vacas. De hecho, está inmerso en un proyecto de mejora y tratamiento de purín que no he visto en niguna otra explotación gandera, sea del tipo que sea.

Pero no todo lo que reluce en esta explotación es oro. Pont asegura que el mayor problema del sector lácteo son los precios. Asegura que hace treinta años les pagaban 50 pesetas por litro, casi lo mismo que ahora. Por tanto dice, “sólo podemos competir con producción”. Señala que “un litro de leche debería costar 75 o 80 céntimos y que no se puede vender por debajo de ese precio. Las cadenas de distribución están destruyendo al sector ganadero”.  Cada día cuatro camiones cisterna cargados de leche salen de su explotación rumbo al mercado español. Alimento que los supermercados han convertido en un producto de reclamo para los consumidores. Pero lo cierto, al menos eso creo yo, no nos decantamos por ir a un super u otro por el precio de la leche.

 

 

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