La semilla certificada aporta valor a las cosechas de cereal

Todo empieza por el principio y la semilla es el principio del cultivo. Elegir una variedad u otra es la primera decisión del agricultor cada año. Debe acertar qué variedad sembrar y también la calidad de la semilla a utilizar. “La semilla certificada lo es todo”. Así lo defiende la Asociación de Empresas Productoras de Semillas Selectas, APROSE. Para una buena cosecha es imprescindible contar con buenas semillas. Se podría decir que si siembras calidad, cosechas calidad.

cereal largo

1.- ¿qué es una semilla certificada?

Empezaremos con una fácil definición de lo ¿qué es la semilla certificada? Es aquella que garantiza la productividad, la calidad y la sanidad. Así que podemos decir que supone la garantía de lo que se siembra en el campo. Sabemos que si el agricultor siembra semilla certificada obtendrá más rentabilidad, no tendrá que luchar contra determinadas enfermedades y, seguramente, no tendrá que utilizar nada más que la dosis aconsejada por las casas comerciales, con lo que se ahorrará un dinero importante.

Pero, ¿los agricultores optan por semillas certificadas en sus campos de cultivo? La respuesta es sí. Ellos son los primeros que quieren obtener rentabilidad en sus explotaciones. Y se han dado cuenta de que eso pasa por conseguir cereales con mayor peso específico. Los que se obtienen sólo con semillas de calidad.

Sin embargo, y según datos de ANOVE, la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales sólo el 22% de la semilla de cereal sembrada en España es certificada. Por el contrario, en los últimos años su uso se ha incrementado más de un 10% por parte de los agricultores.

2.- ¿Por qué debería sembrarse semilla certificada? En este apartado vamos a ver las principales ventajas que tiene la semilla certificada.

Primero porque asegura una germinación mínima y después porque se garantiza una semilla sana. Está comprobada que hace frente a las malas hierbas y posibles enfermedades. Y por último es la garantía de una pureza varietal. Es decir, el agricultor sabe qué variedad ha sembrado en su campo.

Pero además es un producto de calidad que está estandarizado y tiene un reconocimiento internacional. Esta calidad está garantizada por la empresa productora y por el organismo oficial responsable que lo registra. Este control semillero ofrece garantías sobre su origen, trazabilidad, homogeneidad, pureza específica, pureza varietal, germinación, ausencia de otras semillas no deseadas en la siembra, y buena sanidad.

De esta forma podemos ver una breve lista que nos resume cuáles son las grandes ventajas que tienen los agricultores que siembran semilla certificada frente a los que no.

 

  1. La semilla certificada requiere menos dosis de siembra
  2. Asegura una buena nascencia del cultivo.
  3. Es garantía de calidad y pureza.
  4. Está libre de malas hierbas
  5. Produce mayores rendimientos
  6. Se adapta a las condiciones ambientales y tolera mejor las enfermedades.
  7. Supone un ahorro de tiempo.
  8. Aumenta la productividad de las explotaciones y su rentabilidad.
  9. Supone una mejora en los cultivos.
  10. Transmite los resultados de la investigación al campo.
  11. Permite la creación de nuevas variedades.
  12. Hace posible crear variedades sostenibles con el medio ambiente.
  13. Garantiza una correcta trazabilidad al inicio de la cadena alimentaria.

jornada cereal

Todas estas ventajas las pueden comprobar los agricultores en las jornadas de campo que, a menudo, organizan las empresas que se encargan de sacar nuevas variedades al mercado.

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una de ellas en las que cuatro empresas enseñaban a los agricultores sus ensayos en los campos de cultivo. Se mostraban nuevas cebadas y nuevos trigos que, dentro de unos años, estarán a disposición de los agricultores.

Allí podían tocar, ver, apuntar, fotografiar cada una de las variedades. Nuevas semillas que se diseñan a petición de los hombres y mujeres del campo. “Ahora piden ciclos más cortos” me decía una de las ingenieras agrónomas. De esta forma se pueden aprovechar los campos con dobles cosechas.

Lo que pocos conocen, y que también aprendí allí, es el coste que supone crear una nueva variedad. Son años y años de investigación. Hace falta casi una década para convertir una semilla certificada.

Hay que investigar, ensayar, ver cómo responde, si puede o no con las plagas, enfermedades…. Y después multiplicarla para poder estar a petición de los cerealistas. Todo este tiempo lleva acompañado mucho dinero detrás. Muchos hablaban de casi un millón de euros por cada una de las nuevas variedades que salen al mercado.

 

 

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