¿A qué sabe un territorio?

PRODUCTO SABOR A MÁLAGA (3)

Llamamos territorio a ese espacio en el que vivimos, en el que se producen y suceden cosas. La RAE lo define como “la porción de la superficie terrestre que corresponde a una nación, región, estado….” Y este capazo va de eso. De territorio, de su sabor. De cómo conocemos o idealizamos un lugar en nuestra mente a través de la comida y la gastronomía. Luego, claro está, hay que ir hasta allí y comprobar si estamos o no en lo cierto. Yo al menos iré a los dos lugares de los que os hablo aquí.

Todos tenemos ese recuerdo de llegar a la playa y oler el mar, subir a la montaña y respirar aire fresco y nuevo que te rejuvence. Un territorio huele y sabe a lo que es. Lo digo porque estos días he asistido a dos presentaciones muy distintas de dos territorios diferentes y tan lejanos en la geografía nacional como son Málaga y Aragón.

Si nos preguntamos a ¿qué sabe Málaga? Cuál sería la respuesta. A boquerón, a espeto, a mar. ¿Y Aragón a qué nos sabe? A ternasco, a vino, jamón, a chocolate… Productos reconocidos dentro y fuera de sus territorios que componen la gastronomía y los alimentos de cada zona.

Sabor a Málaga

Sabor a Málaga es el lema elegido por la ciudad andaluza para promocionar sus productos. Llevan ya seis años trabajando con ese fin. Allí caben todos “aunque tienen que cumplir un reglamento” apunta Leonor García-Agua, directora de esta iniciativa de la costa del sol que aglutina a más de 600 empresas. Su trabajo, dice, es conseguir que todos los sectores “se sientan respaldados”. Asegura que hacen reuniones periódicas para conocer qué necesitan para seguir produciendo y lograr vender sus productos “dentro y fuera de Málaga”.

Si no eres muy conocedor de esta provincia quizá sólo te suenen sus playas, El Pimpi, el Tintero, Marbella, Fuengirola o Estepona. Pero Málaga es mucho más que sol, turisteo y mar. Tiene mucha industria agroalimentaria en su territorio. Esa que ha recuperado las pasas, olivareros que conforman la única DOP de AOVE de Antequera, salchichón que se come casi sin curar y hasta vinos que compiten con los finos más conocidos en su cercana y vecina Córdoba.

Comparte el secreto

Por su parte, el Gobierno de Aragón quiere promocionar sus productos con una gran campaña que llamada así “Comparte el secreto”. “Queremos darle alas a este secreto” dijo el consejero del ramo en la entrega de los últimos premios de los Alimentos de Aragón. Una iniciativa con menos presupuesto que la andaluza y que buscar internacionalizar la producción de alimentos aragonesa. “Aragón es más que ternasco, jamón de Teruel y vinos de sus cuatro DOP” es lo que se comentaba en la gala de esos premios.

Eso lo saben bien aquellos productores que todos los días tienen que alimentar a sus animales, pasar horas y horas en los campos de cereal porque allí no vale el “ir a dar vuelta” y  buscar recetas nuevas con las que innovar en un bombón como le sucede a la pastelería alcorisana Belenguer premiada en esa misma gala.

Son los productos menos conocidos, menos cuantiosos o quizá los que menos reputación los que más precisan de estas ayudas públicas. Muchas tardan en llegar y, a veces, no está claro el término promoción en sus pliegos. Pero es una lanza a la que deben agarrarse los productores, las industrias y las empresas familiares. No olvidemos que la mayoría de los proyectos agroalimentarios son pymes que han ido evolucionando y que subsisten con pocos recursos.

Son dos conceptos diferentes, los dos están en las grandes ferias como Madrid Fusión o Gourmets, en eventos regionales y en muestras de todo tipo, también internacionales. Buscan lo mismo, promoción de sus productos y conseguir que sus industrias, que dan vida a su medio rural, prosperen. Lo hacen con políticas públicas, muchas veces con poco presupuesto. En este caso de dos administraciones diferentes, una provincial y otra autonómica. Ambas trabajan para vertebrar el territorio y animan así a seguir produciendo alimentos. Esos que dan sabor a una tierra.