Adaptarse

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Es momento de adaptarse. De saber y de hacerlo. Y de eso va éste capazo. El ser humano lo ha hecho desde siempre, desde su existencia, ahí queda Darwin y su teoría de la Evolución. Eso no fue más que uno de los cambios más relevantes que han quedado para el estudio de la Historia. La evolución biológica por la selección natural. Ojo, no estoy diciendo que la propagación del Covid 19 sea lo mismo. Sino un ejemplo del cambio que está sometiendo a la sociedad global.

Y como en todo cambio, hay que saber adaptarse para salir vencedor. Y ahí están los miles de sanitarios luchando fuera de sus servicios, de sus horas laborales, los empresarios buscando otras producciones y los autónomos ojeando rendijas por las que cuadrar sus cuentas. Todos, la mayoría, y quienes no han perdido su trabajo en este mes largo, estamos obligados a cambiar nuestras costumbres, nuestros horarios, nuestros espacios de trabajo y buena parte de lo que nos rodea.

Ya conocéis mi afición y debilidad por los hombres y mujeres del campo, por el medio rural. Ellos no están aislados en esta situación inesperada. Es más, se han convertido en un sector más esencial de lo que ya lo era. Siguen yendo a sus empresas, a sus cooperativas, a alimentar a sus animales, a podar y a echarle diésel al tractor para seguir con sus faenas. Y ellos también han tenido que adaptarse a esta nueva realidad.

Tienen que hacer su trabajo habitual con menos medios humanos para no agotar sus exiguas rentas. Continúan con sus papeleos habituales en sus momentos de no descanso cuando terminan su jornada. Y por si fuera poco se han convertido en garantes de la limpieza y desinfección de sus pueblos. Un favor que nadie les ha pedido y que lo hacen por sus familias, por sus vecinos y por su amor al medio en el que viven.

Otras tareas

En estos días ayudan donde las administraciones no llegan. Hemos visto como diluyen la lejía en sus cisternas y adaptan sus herramientas de trabajo en favor de los demás. Una situación que no es nueva para ellos. Hace unos meses en lugar de cisternas lo que llevaban en su tractor eran los aperos para abrir paso tras las nevadas en las carreteras. Están en constante trabajo, dentro y fuera de sus quehaceres.

Los productores de alimentos, los garantes del medio rural, esos que vertebran el territorio están en constante cambio. Ayudan a los gestores públicos que muchas veces no han sido capaces de planificar para evitar estas situaciones. Su adaptación es también la nuestra. Gracias a ellos seguimos teniendo comida en las tiendas y podemos alimentarnos sin apenas problemas.

Comunicación de guerra

Y quiero terminar estas líneas con un breve comentario sobre la comunicación en estos momentos. Para muchos parece que estamos en tiempos de guerra, pero tan sólo es una batalla en la que está en juego la salud. Y como hablamos de salud todo es más delicado. Por eso se debe atinar y cuidar bien un lenguaje cada vez más banalizado y abandonado en favor de las prisas.

De eso se encargan los gabinetes de comunicación y los medios. Muchos los confunden tanto que parecen lo mismo ya que comparten mensajes. Los unos lanzan el suyo, su mensaje, y los otros recogen el mismo sin analizar, desmenuzar y explicar a la opinión pública. Y lo hacen por varios motivos, por prisas, por una baja preparación de sus profesionales o simplemente por comodidad de sus jefes que no quieren recibir llamadas incómodas después de leer las noticias con un enfoque que no les ha gustado.

Si esa es la actuación diaria imaginen lo que ocurre en estos tiempos en los que no hay tiempo para explicar lo que dicen unos y otros. Ya no hablo de redes sociales ni de bulos que merece otro capítulo aparte. Las comparecencias se suceden con informaciones distintas y apenas hay tiempo para contrastar y dar veracidad a todo lo que se cuenta. Por eso, los comunicadores y periodistas debemos abandonar a los tertulianos y opinadores y adaptarnos de nuevo. Para ayudarnos en esta tarea me gustaría terminar con la reflexión de una compañera que el otro día me dejó este mensaje: “si una persona dice que llueve y otra dice que no, tú trabajo como periodista no es darles voz a ambas. Es abrir la ventana y ver si está lloviendo”.